La lucha por el control de la rutas del narcotráfico, la disputa por tierra, la tensa relación entre comunidades étnicas y el Estado y por supuesto, el abandono descarado del Gobierno Nacional, son algunos de los elementos históricos que explican el “Nuevo rostro del conflicto en el Cauca”.

En los últimos días el Departamento hace parte de la agenda setting de los medios de comunicación nacionales, que han dado influencia y relevancia informativa a las alteraciones del orden público en el territorio; alteraciones que se traducen en masacres, homicidios, retenciones ilegales, atentados y actos diversos de terrorismo.

Sin embargo, el conflicto en el Cauca no es un tema nuevo. Durante cinco décadas, este Departamento fue uno de los mayores escenarios de disputa bélica. Aquí la guerra dejó 257.234 víctimas, según cifras de la Unidad de Víctimas a octubre de 2019, compatriotas que fueron aquejados por diferentes flagelos como desaparición forzada, homicidios y desplazamiento, no está de más mencionar que ostentamos el doloroso e infortunado primer lugar en incursiones guerrilleras entre 1965 y 2013, con un total de 309.

Con la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc, se vivieron tiempos tranquilos para los habitantes y las autoridades. No obstante rápidamente se desvaneció la ilusión con la llegada del Gobierno Duque, administración mezquina que cumplió la nefasta promesa de reducir a trizas lo pactado en la Habana. Ni la pandemia por Covid 19 logró aminorar lo evidente, diferentes grupos armados entraron a ocupar por la fuerza las rutas de la coca, la minería ilegal y otros negocios ilícitos.

Por parte de las antiguas Farc, los disidentes de las estructuras Carlos Patiño, Dagoberto Ramos y Jaime Martínez y la Nueva Marquetalia; Eln, con sus frentes Manuel Vásquez y José María Becerra, también facciones paramilitares de estructuras del Clan del Golfo, y las ya conocidas bandas criminales y delincuencia común, panorama que da como resultado un cóctel de viejos conocidos, con etiquetas nuevas.

En medio de este conflicto quedamos los caucanos, quienes soportamos los vejámenes de grupos armados ilegales que responden a los intereses del narcotráfico y un Gobierno Nacional de mirada convenientemente miope, al mando de un Presidente con vocación de estudiante, que por miedo a perder la materia, solo responde a las fórmulas que dictamina su profesor.

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