El año pasado se perdió una superficie equivalente a la de Holanda en bosques vírgenes tropicales, siendo Brasil el país más afectado en la lista.

Los incendios y la tala de árboles destruyeron 4,2 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios, un alza de 12% respecto a 2019, según el informe anual Global Forest Watch, divulgado el miércoles por el World Resources Institute (WRI).

Esta pérdida se tradujo en 2,64 gigatoneladas de emisiones de CO2, equivalentes a las emisiones anuales de 570 millones de autos. El año pasado desapareció una superficie total de 12,2 millones de hectáreas.

Esta destrucción se debe de cierta manera a la agricultura, pero también a los incendios provocados por las olas de calor y las sequías en países como Brasil, Australia y Siberia.

Estos datos muestran una «emergencia climática, una crisis de biodiversidad, un desastre humanitario y una pérdida de oportunidades económicas», alertó Frances Seymour, del WRI, con sede en Washington.

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