La noche del terror, vivida por los habitantes del municipio de Tuluá, Valle del Cauca. Los actos de desmanes y vandalismo se tomaron las calles del centro del Valle, en el marco de la nueva jornada de protestas en el país del 25 de mayo.

La imagen del Palacio de Justicia ardiendo en llamas quedo grabada en la retina, no solo de los tulueños, sino en la de millones de colombianos que vieron a través de videos publicados en redes sociales cómo una de las edificaciones más reconocidas de Tuluá era objeto de vándalos, quienes desdibujan cada vez la protesta pacífica en Colombia.

Franco Duque, reconocido historiador de la región, manifestó que lo sucedido es doloroso, pues la manzana que quemaron los delincuentes no era simplemente el despacho judicial de Tuluá, también hacia parte del patrimonio cultural e histórico del municipio. Ese edificio fue inaugurado en 1.928, luego de 10 largos años de construcción.

El edificio antes de convertirse en el Palacio de Justicia fue considerado, como arquitectura griega del orden jónico, fue el claustro educativo de miles de tulueños y por el que aún muchos guardan un especial cariño. Fue la sede del Gimnasio del Pacifico, que fue un claustro que predicó humanismo para todo Colombia con gentes que llegaron a altos cargos públicos del país, enfatizó Duque.

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