Columna de opinión 

Estamos de acuerdo, que muchas cosas de la política son reprochables, pero lo que realmente repugna es ver como aparecen candidatos con el rabo de paja, posando de redentores, solo ver a César Cristian Gómez Castro, que fue suspendido por once meses del cargo y pudiendo ser uno de los mejores alcaldes de la ciudad, no pudo gobernar por su prepotencia y malos manejos enredándolo de tal manera, que hoy la ciudadanía lo recuerda como elpeor alcalde de Popayán, en el siglo presente.

Ahora reencauchado y disfrutando del resultado de pagar abogados de alto turmequé con honorarios de más de seiscientos millones, anda en campaña haciéndose la víctima, cuando fue él, el que dejo a la ciudad como el Anarkos, un edificio destruido, sin ningún rumbo claro, saqueado y arruinado. Así mismo maniobro los destinos la ciudad.

Recuerden por favor, casos como el de La Tortuga Triste, donde se extraviaron cerca de 200 millones de pesos del sector cultura, y por el cual, “el emperadorcito como es conocido entre sus allegados, fue suspendido. Hoy el tribunal falló en contra de esa sanción, pero no porque no se haya cometido el delito, sino por cuestiones netamente de procedimientos. Como quien dice, se salvó porque el agua sucia les cayó a otros.

O el caso de Quipux SAS, donde 4 mil millones de pesos se entregaron así, como así, sin licitación pública a unos privados de Medellín, dan cuenta de su capacidad corruptiva; situación por la cual laFiscalía General de la Nación lo mandó para la cárcel. Una noticia que los payaneses y caucanos no deben olvidar.

Por eso es repugnante su candidatura. Porque representa la politiquería de siempre, pero con una cara más joven. No se dejen engañar, los hechos de corrupción están, las faltas se conocen y que decir de lo que no se conoce, él representa la clase política que se beneficia a costa de otros.

Ya conquisto a varios ingenuos y a otros los tiene cautivos porque los lleva en la rosca, por eso queremos advertir que Cesar Cristian es experto en hacerse la víctima. No será raro oírlo decir cosas como: “yo también soy hijo del pueblo”, “no me dejaron gobernar”, “soy víctima de las fuerzas oscuras”, “soy el cambio”; falso, todo falso: es unriesgo para la sociedad caucana y especialmente para todas las bases, que somos la mayoría.

Por el momento solo queda preguntarse ¿qué hace el Partido Liberal avalando candidaturas de personas con estos antecedentes?, señores y señoras, nos quieren ver la cara, a algunos se la verán, pero No a la mayoría.