Dejando de lado temporalmente los vestidos y diseños de moda, Yamile Henao se reinventa como empresaria vallecaucana y en medio de la crisis por el COVID-19 le apuesta a la fabricación de tapabocas bordados.

Los bordados, ese oficio histórico con el que se reconoce nacional e internacionalmente al municipio de Cartago, le dieron una oportunidad de negocio a esta empresaria que, con el apoyo de la Gobernación del Valle del Cauca y las asesorías realizadas por el equipo de la Secretaría de Desarrollo Económico y Competitividad, logró consolidarla.

«Nos reinventamos a raíz de la crisis porque no teníamos ventas desde marzo, pensamos, tenemos maquinaría, tenemos bordadoras sin trabajo y una necesidad que son tapabocas, y como ahora está difícil vender una guayabera o un vestido, decidimos apostarle a los tapabocas bordados para generar empleo a las personas que en realidad lo necesitan», dijo Yamile Henao, representante de bordadoras de Cartago.

Con esta iniciativa la empresaria cartagüeña mantiene empleos y producción regional.

«Alrededor de 10 familias que, tienen como sustento de vida los bordados a mano, se benefician con esta iniciativa. A nosotros esto nos da mucha alegría porque en estos tapabocas bordados está plasmada la historia de muchas familias que dedican su tiempo para hacer de un tapabocas un accesorio de arte», agregó la empresaria.

La propuesta se ha convertido en un referente de emprendimiento que en medio de la pandemia se destaca con envíos a ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Bogotá y Cali.