El pasado viernes se registró un insólito hecho, según las autoridades panameñas, cerca de la cárcel Nueva Esperanza, ubicada en la provincia de Colón. El arrestado resultó ser un tierno gato que transportaba un cargamento de drogas en envoltorios atados a su cuerpo.

Las autoridades locales, informaron, que el gato fue detectado cuando intentaba atravesar la cerca perimetral para ingresar al penal. Andrés Gutiérrez, director general del Sistema Penitenciario de Panamá explicó, “el animal tenía una tela amarrada al cuello que mantenía dos envoltorios con material vegetal, cuatro envoltorios forrados de plástico transparente de polvo blanco y otro con hojas.”

Eduardo Rodríguez, fiscal de drogas de Colon y Guana Yala, declaro a un importante medio de comunicación local Telemetro que las sustancias incautadas serian cocaína, crack y marihuana.

Luego de la captura, la Fiscalía de Drogas anunció que abrió una investigación para dar con los responsables de la utilización de animales para el transporte de sustancias ilícitas al interior del centro penitenciario.

El ministerio de Gobierno de Panamá informó que una vez tomadas las evidencias, el felino fue entregado a una fundación defensora de animales.

Se sospecha que los traficantes entrenan dentro de la cárcel a los animales con comida para que estos, al salir sigilosamente del penal, regresen luego cargados con los estupefacientes y pasen inadvertidos.

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